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Es oro líquido
 

Por Emma Sánchez

Cuando se habla de dieta lo primero que se sugiere evitar es la ingesta de grasa, pero hay productos que se salvan de esta categoría por sus características saludables, y una de ellas es el ghee o mantequilla clarificada.

De origen hindú, el ghee es muy apreciado por su valor nutritivo, así como sus propiedades medicinales. Se obtiene a partir de la eliminación de la proteína de la mantequilla, y gracias a su tratamiento, el ghee se conserva más tiempo y es más digestivo.

La mantequilla clarificada puede acompañar un sinfín de alimentos, y puede sustituir el aceite tradicional. En la India también se utiliza para elaborar pan y palomitas.

Es muy recomendado para quienes practican un deporte o cualquier actividad física de manera regular. Es rico en antioxidantes y minerales como el calcio y las vitaminas A, D, E Y K.



Conoce más de sus beneficios

- Estimula la mente y fortalece el cerebro gracias a sus propiedades revitalizantes
- Regula la función de los pulmones, el hígado y el sistema inmunológico
- Mejora la digestión
- Depura el hígado, las vías biliares e intestinos
- Es un antioxidante natural

Para uso externo
- Nutre y rejuvenece la piel
- Protege y trata quemaduras del sol
- Es un buen cicatrizante
- Hidrata la piel
- Lubrica los ojos
- Es buen auxiliar en el tratamiento de eccemas y erupciones cutáneas.

¡Prepáralo en casa!

Necesitas

750 gr de mantequilla sin sal
1 cazuela de fondo grueso
1 cuchara de madera
Un bote de cristal para el ghee
Un colador fino
Un trozo de tela o gasa de quesero de algodón

Preparación

Coloca la mantequilla en la cazuela y calienta a fuego medio y sin tapar. Mientras la mantequilla se funde, el agua se empezará a evaporar y tanto los sólidos como el agua empezarán a flotar en la superficie, formando una capa blanca y espumosa. Para hacer ghee, debes esperar a que la mantequilla derretida empiece a hervir, siempre bajo fuego medio, y empiece a separar esa capa blanquecina, vas a ver que abajo queda la grasa de color amarillo. En ese momento verás que se forman burbujas grandes y transparentes debido al hervor. Baja el fuego y ve removiendo para evitar que los sólidos se peguen en el fondo y bordes de la cazuela. A medida que se va evaporando el agua, las burbujas son más densas al igual que la capa espumosa que cubre la superficie. Baja la temperatura mientras hierve. Apaga el fuego, vas a observar que la capa espumosa se ha vuelto color marrón y se ha bajado al fondo de la cazuela. Deja que se enfríe un poco y filtra el ghee con la ayuda de un colador forrado con tela. Espera a que se enfríe y tapa el bote. Se puede conservar a temperatura ambiente, pues una vez frío, el ghee se tornará semisólido.